Comencé Interesándome por UPYD, les empecé a seguir por las redes sociales, leyendo su web...
Su manifiesto fundacional es bueno, pensé.
Y sus ideas cada día me convencían más.
Por lo que di el pequeño paso de convertirme en simpatizante.
Recordemos que un simpatizante en el ámbito político es una persona que siente simpatía o atracción por unas ideas.
Al hacerme simpatizante comencé a conocer a personas fantásticas, gente que como yo, con ganas de cambiar trabajaban a diario por buscar alternativas y luchar contra las desigualdades de este país. Personas jóvenes de diferentes pensamientos y estilos de vida se sumaban al cambio.
La idea cada día me gustaba más.
Mientras tanto en mi círculo de familiares y amigos escuchaba diferentes opiniones de mi decisión, había personas que me apoyaban firmemente y que les gustaba la idea, también allegados que me decían que en que lío me iba a meter, que la política era solo un nido de corrupción y que era una royo. Pero mi ilusión seguía creciendo.
Comenzaba el tiempo de las elecciones y junto a esto el duro trabajo. Se presentó la idea de poder participar en la campaña siendo ayudante deUPYD, mostrando tu ayuda en los medios, y poniendo tu humilde granito de arena para que los votantes conociesen más sobre el partido.
Yo envié el email mostrando que yo quería aportar mi ayuda.
Una fría tarde de invierno donde el viento y la lluvia empapaba mi rostro, de camino a casa recibí una llamada en la que se me abrió una puerta, ir en las listas de cara a las elecciones.
En ese momento diferentes sentimientos recorrían mi cuerpo, miedo, alegría, algo de angustia...
Yo no sabía que decir, la idea me gustaba mucho pero a la vez me daba cosa involucrarme tanto, junto a esto tenía de plazo 1 noche para pensarlo!
Mi primera respuesta fue que no, llegue a pensar que menuda locura iba a cometer!
Al llegar a casa se lo comente a mis padres, ellos me animaron junto con otros amigos a decir que si.
En ese momento corrí con mi teléfono a decir que si, pero me dijeron que era demasiado tarde, que ya habían dicho que yo no quería.
A las 12 de la noche, la pantalla de mi móvil se iluminaba mostrando un mensaje que decía lo siguiente:
Ya estas en las listas, el fin de semana te acercamos la documentación.
La alegría volvía a mi!
Y sus ideas cada día me convencían más.
Por lo que di el pequeño paso de convertirme en simpatizante.
Recordemos que un simpatizante en el ámbito político es una persona que siente simpatía o atracción por unas ideas.
Al hacerme simpatizante comencé a conocer a personas fantásticas, gente que como yo, con ganas de cambiar trabajaban a diario por buscar alternativas y luchar contra las desigualdades de este país. Personas jóvenes de diferentes pensamientos y estilos de vida se sumaban al cambio.
La idea cada día me gustaba más.
Mientras tanto en mi círculo de familiares y amigos escuchaba diferentes opiniones de mi decisión, había personas que me apoyaban firmemente y que les gustaba la idea, también allegados que me decían que en que lío me iba a meter, que la política era solo un nido de corrupción y que era una royo. Pero mi ilusión seguía creciendo.
Comenzaba el tiempo de las elecciones y junto a esto el duro trabajo. Se presentó la idea de poder participar en la campaña siendo ayudante deUPYD, mostrando tu ayuda en los medios, y poniendo tu humilde granito de arena para que los votantes conociesen más sobre el partido.
Yo envié el email mostrando que yo quería aportar mi ayuda.
Una fría tarde de invierno donde el viento y la lluvia empapaba mi rostro, de camino a casa recibí una llamada en la que se me abrió una puerta, ir en las listas de cara a las elecciones.
En ese momento diferentes sentimientos recorrían mi cuerpo, miedo, alegría, algo de angustia...
Yo no sabía que decir, la idea me gustaba mucho pero a la vez me daba cosa involucrarme tanto, junto a esto tenía de plazo 1 noche para pensarlo!
Mi primera respuesta fue que no, llegue a pensar que menuda locura iba a cometer!
Al llegar a casa se lo comente a mis padres, ellos me animaron junto con otros amigos a decir que si.
En ese momento corrí con mi teléfono a decir que si, pero me dijeron que era demasiado tarde, que ya habían dicho que yo no quería.
A las 12 de la noche, la pantalla de mi móvil se iluminaba mostrando un mensaje que decía lo siguiente:
Ya estas en las listas, el fin de semana te acercamos la documentación.
La alegría volvía a mi!
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